El silicio es insustituible como polvo metálico en las mezclas pirotécnicas de ignición para la minería y los airbags. Las industrias del aluminio y el acero transforman el silicio en aleaciones, mientras que la industria química lo utiliza para la producción de siliconas. Como semiconductor, el silicio es un componente esencial de los transistores, que a su vez son indispensables para componentes electrónicos como los chips. En forma de polisilicio de gran pureza, el metal se utiliza para producir las células solares monocristalinas, de uso muy extendido. La cerámica de alto rendimiento y la transformación en vidrio, cemento, hormigón y porcelana son otros ámbitos de aplicación.