El rubidio sólo tiene unos pocos campos de aplicación. El mercado más importante es el de los vidrios especiales; el carbonato de rubidio puede utilizarse para reducir la conductividad eléctrica con el fin de mejorar la estabilidad y durabilidad de las redes de fibra óptica en telecomunicaciones. Otras aplicaciones son los sensores de movimiento, los dispositivos de visión nocturna y las células solares. Los átomos de rubidio también desempeñan un papel importante en la investigación de los ordenadores cuánticos. Esta futura tecnología alberga un consumo potencialmente elevado del metal tecnológico.