La adición de sólo entre un tres y un seis por ciento de renio hace que los materiales sean más fuertes y resistentes al calor. Entre el 70% y el 80% de este metal tecnológico se utiliza para las superaleaciones de alta temperatura, muy demandadas cuando se dan temperaturas extremas y altas presiones, como en los motores de cohetes y aviones y en las turbinas de gas. Otro gran campo de aplicación es la refinería de petróleo. Los catalizadores de platino-renio permiten la producción económica de gasolina sin plomo de alto octanaje. El calor también desempeña un papel importante en la mayoría de las aplicaciones especializadas del renio, como los contactos electrónicos, los crisoles y los elementos calefactores.