El germanio es necesario como dopante para el núcleo de los cables de fibra óptica. Por ello, desempeña un papel importante en la expansión mundial de las redes de fibra óptica, así como en los drones guiados por fibra óptica, que se utilizan a gran escala desde la guerra de Ucrania. Otro campo de aplicación importante es la óptica infrarroja, en la que el germanio cristalino se transforma en vidrios y lentes que dejan pasar la radiación infrarroja. Estos componentes son necesarios para la fabricación de dispositivos de visión nocturna y cámaras termográficas.
Otro gran consumidor es la industria del plástico, que utiliza la materia prima en forma de óxido como catalizador de polimerización. El metal también se utiliza como semiconductor en electrónica y fotovoltaica.