El disprosio se utiliza como componente de aleación en toda una serie de tecnologías. Entre ellas figuran los imanes permanentes, como los que se encuentran en los generadores de las turbinas eólicas y en los motores de los coches eléctricos. El disprosio aumenta la coercitividad, lo que permite a los imanes conservar su fuerza adhesiva durante más tiempo. Al mismo tiempo, este aditivo aumenta el rango de temperatura utilizable del imán. Mientras que en los imanes de neodimio-hierro-boro es de hasta 80 grados Celsius, puede ampliarse a más de 200 grados añadiendo disprosio. Sólo entonces comienza la desmagnetización. El elemento también se utiliza en reactores nucleares o en la fabricación de sensores.